Es la primera vez. Me tengo que ir acostumbrando.
Por eso, lo primero que he hecho es anotar el título del artículo.
Lo miro una y otra vez, como si fuera a decirme algo. Es como cuando te pruebas una corbata delante del espejo. Ahora me doy cuenta que 2010 es un poco como una corbata. Para anudarse el 2010 al cuello, lo primero que hay que hacer es coger con una mano el 2 y, con la otra, el segundo cero. Te los pasas por encima de la cabeza y, por detrás, estiras ligeramente la cifra.
El número dos tiene que quedar un poco más largo para, entre el primer cero y el primer uno, hacer una especie de lazada y darle una doble vuelta sobre sí mismo. No hay que perder de vista nunca el número 2, ya que es la clave para que todo el año luzca como toca. No se como me sentará este año ni si lo volveré a tratar con la delicadeza de estos primeros días. En estos primeros días, hasta los años nuevos sientan bien. Por eso no me canso de escribirlo: 2010, 2010, 2010... Además, siempre se pueden hacer interpretaciones cabalísticas. Por ejemplo, 20 es el doble de 10. Si sumas 10 y 10, salen 20. Además, aunque haya cuatro números, sólo dos suman, el 1 y el 2. Dos más uno son tres y el tres es un número mágico. Vamos, que 2010 promete (al menos hoy)
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